La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado una nueva guía por la que desaconseja el uso de edulcorantes no azucarados para controlar el peso o reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, como la diabetes o las patologías cardiovasculares. Esta recomendación se basa en los hallazgos de una revisión sistemática, publicada en 2022 por la propia OMS, que sugiere que el uso de edulcorantes no azucarados no confiere ningún beneficio a largo plazo en la reducción de la grasa corporal tanto en adultos como en niños. Los resultados de la revisión sugieren también que el uso a largo plazo de esos endulzantes puede tener posibles efectos no deseados, como un mayor riesgo de padecer diabetes de tipo 2 o enfermedades cardiovasculares, y de mortalidad.
La revisión, titulada ‘Efectos sobre la salud del uso de edulcorantes sin azúcar. Revisión sistemática y metanálisis’, actualiza y amplía la anterior versión de 2019 e incluye un total de 283 estudios.
“Reemplazar los azúcares con edulcorantes sin azúcar no ayuda a controlar el peso a largo plazo”, declara en nota de prensa Francesco Branca, director de Nutrición y Seguridad Alimentaria de la OMS, y añade: “Los edulcorantes sin azúcar no son factores dietéticos esenciales y no tienen valor nutricional”.
La nueva guía incluye todos los edulcorantes no nutritivos −ya sean sintéticos, naturales o modificados− que no están clasificados como azúcares, que se encuentran en alimentos y bebidas manufacturados o que se venden por separado para que los consumidores los añadan a las bebidas y alimentos antes de consumirlos. Entre los más comunes están: aspartamo, ciclamatos, sacarina, sucralosa, estevia y sus derivados. Por otro lado, la recomendación no concierne los polialcoholes (como maltitol, sorbitol, etc.) que se usan para endulzar algunos alimentos, ni los azúcares bajos en calorías, y no afecta a los productos de higiene y cuidado personal que contienen esos edulcorantes, como pastas de dientes, cremas para la piel y medicamentos.
Debido a que la revisión sistemática de la literatura científica en que se basa la nueva guía no incluye personas con diabetes preexistente, la recomendación de la OMS no aplica a esta población clínica.
Reducir la dulzura de la dieta por completo
Los edulcorantes sin azúcar se han desarrollado como una alternativa a los azúcares y se utilizan ampliamente tanto como ingrediente en alimentos y bebidas preenvasados como añadidos directamente por el consumidor. Estos endulzantes son aprobados por el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA, por su sigla en inglés), un comité científico internacional administrado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la OMS. Tanto el JECFA como otros organismos autorizados someten los edulcorantes sin azúcar a una evaluación toxicológica para establecer los niveles seguros de ingesta (la ingesta diaria admisible o IDA). Los resultados de los ensayos controlados aleatorios generalmente han sugerido que los edulcorantes sin azúcar pueden tener poco impacto en el metabolismo de la glucosa y por lo tanto pueden dar como resultado un peso corporal más bajo cuando se combinan con la restricción de energía a corto plazo. No obstante, en la actualidad no existe un consenso claro sobre si son efectivos para la pérdida o el mantenimiento de peso a largo plazo, o si su consumo está relacionado con otros efectos para la salud.
Entrevistado por el Science Media Centre España (SMC España), Fernando Rodríguez Artalejo, profesor de Salud Pública en la Universidad Autónoma de Madrid, explica: “Esta recomendación de la OMS es la consecuencia lógica de la nueva revisión sistemática de la literatura científica que muestra que los edulcorantes no ayudan de forma clara a controlar el peso a largo plazo, pero sí podrían aumentar el riesgo de diabetes, enfermedad cardiovascular y mortalidad”. “Esto se debe”, continúa el investigador, “a que es probable que los riesgos del consumo de edulcorantes sobre las enfermedades crónicas sean mayores que sus posibles beneficios sobre el control del peso. En la práctica, la OMS recomienda reducir o eliminar el consumo de bebidas (especialmente las refrescantes) y alimentos (sobre todo ultraprocesados) que contienen edulcorantes”.
La directriz de la OMS sobre los edulcorantes sin azúcar es parte de un conjunto de recomendaciones existentes y futuras sobre dietas saludables que tienen como objetivo establecer hábitos alimenticios sanos, mejorar la calidad de la dieta y disminuir el riesgo de enfermedades no transmisibles en todo el mundo. La nueva guía no se basa en evaluaciones toxicológicas de esos endulzantes y, por lo tanto, no pretende actualizar o reemplazar las directrices sobre los niveles máximos de ingesta establecidos por la JECFA y otros organismos autorizados. Por eso, la propia OMS señala en nota de prensa que las decisiones políticas basadas en esta recomendación pueden requerir una discusión más extensa en el contexto de países específicos. Según descrito en la nota, la guía está dirigida a instituciones y organismos que están involucrados en el desarrollo, diseño e implementación de políticas y programas en nutrición y salud pública, para abordar el uso de los edulcorantes sin azúcar en la población.
“Hacen falta más estudios que evalúen los efectos de reemplazar los azúcares por edulcorantes”, cuenta Rodríguez Artalejo al SMC España, y añade: “Sin embargo, ya que es bien conocido que los azúcares libres (por ejemplo, el que echamos al café antes de tomarlo) no son sanos y, además, las nuevas evidencias sugieren que los edulcorantes no son buenos a largo plazo, la recomendación es reducir el consumo de ambos, azúcar y edulcorantes; de esta forma, los alimentos tendrán un sabor menos dulce”. “Si alguien desea tomar algún producto dulce, puede consumir frutas o añadirlas al alimento porque sus azúcares no son malos” concluye el investigador.
En la misma línea, en nota de prensa Branca declara: “Se deben considerar otras formas de reducir la ingesta de azúcares, como consumir alimentos con azúcares naturales, como por ejemplo frutas”, y concluye: “Para mejorar su salud, las personas deberían reducir la dulzura de la dieta por completo, comenzando temprano en la vida”.